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El deseo por liberar el alma a través del perdón: El ruido del mar al anochecer

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El deseo por liberar el alma a través del perdón: El ruido del mar al anochecer



Por: Jefferson Echeverría


Sin importar el eco de las pesadillas, de esas que interrumpen drásticamente la paz de la noche, y la obsesión por mantener en secreto viejas angustias causadas por el exilio, queda demostrado que el mar lo perdona todo. O esa es la sensación que inspira la obra El ruido del mar al anochecer, de la escritora y ganadora del Premio Marilena López de Literatura Infantil y Juvenil del Ministerio de Cultura de Guatemala, Clara Lucía Pérez Arroyave.

En un sinfín de travesías, envueltas en el dolor y en la nostalgia, la historia logra un nivel de reconciliación interior a niveles esperanzadores, cuyo punto de partida siempre será lo onírico. Las diferentes facetas en las que se nos muestran a dos mujeres obligadas a confrontar la separación abrupta; culminan en una serie de imágenes reveladoras definidas por un ayer complejo tanto en tiempo como en circunstancias. Por un lado, los horrores de una guerra que dejó secuelas en la vida de una Carmenza enferma e infeliz, por el otro; el capricho de unos padres que obligan a una Juliana adolescente, inquieta, y atormentada por continuas pesadillas a dejar su amada Medellín. El paralelo de dicha separación afianza, sin duda alguna, un lazo inquebrantable entre dos mujeres que sobrepasa cualquier distancia y magnifica mucho más el amor sincero entre bisabuela y bisnieta.


Pero es necesario centrarnos primero en Juliana, quien es la última persona en comprender todos los secretos de su bisabuela Carmenza y de paso en resolver el enigma de su miedo peculiar. De modo extraordinario, los lectores poco a poco empiezan a descifrar las razones por las que esta joven sufre continuas pesadillas con el mar y los aviones. Ese miedo a enfrentar cualquier sonido o movimiento de las olas, no solo se traduce en una relación estrecha con las noches de tormento en las que experimenta una permanente agonía y en las que su memoria se confunde por momentos con situaciones que le son ajenas a su presente, sino también en justificar, de modo accidental, un vínculo notorio con sus raíces familiares. Esto le permite reconocer el martirio del desamparo, la frustración del desamor y, principalmente, los horrores del desplazamiento provocados por una dictadura. Juliana, sin esperarlo, se convierte en testigo importante de una historia que parecía sepultarse en los resquicios de la memoria familiar. A pesar de que muchos disfrutan las expectativas de un nuevo viaje, el destierro obligatorio hace que esta nueva experiencia impuesta por sus padres sea un martirio inevitable, pero al mismo tiempo se convierta en el escenario perfecto para involucrarse mucho más en la cruel historia de su bisabuela.

En el caso de Carmenza, hay una confrontación continua consigo misma que siempre la obliga a evadir su pasado. Los horrores del exilio en una dictadura tan cruel como la de Franco también la obliga; junto con su sobrino y hermana, a soportar el destierro. Al llegar primero a la Argentina experimenta el verdadero desamparo, las secuelas iniciales de la añoranza patria, y, sobre todo, la ruptura familiar que abre una herida en su interior que logra superar solo hasta su viudez. Al radicarse en Medellín, en una ciudad cuyas personas la acogen sin prejuicios hasta sus últimos días, se entrega por completo al juramento de nunca mencionar los acontecimientos confusos sufridos por el franquismo. El pasado de Carmenza se vislumbra en un momento accidental, prácticamente extraño. Tiene que ocurrir el distanciamiento de sus bisnietos, la complicada relación que mantiene con su nieta Alicia y los problemas de salud que cada día la están debilitando, para encarar aquel viejo tormento de la guerra, compartir el mismo miedo que su bisnieta Juliana y enterrar de una buena vez la gloria disuelta de un linaje prominente y feliz que vivió en su España natal. Y todo eso ocurre mientras su nieta y bisnietos se encuentran en Guatemala.

Durante el recorrido de esta novela, Pérez Arroyave nos enseña el valor de la distancia. Cuando dos almas como las de Juliana y Carmenza deciden quebrantar definitivamente ese muro de la vergüenza, no hay resentimiento que pueda interponerse si el amor está por encima de todos los miedos y la aceptación se convierte en la única salida para renacer en el viaje hacia la eternidad.

Ilustración de Andrés Rodríguez para El ruido del mar al anochecer
Ilustración de Andrés Rodríguez para El ruido del mar al anochecer

 

Durante el recorrido de esta novela, Pérez Arroyave nos enseña el valor de la distancia. Cuando dos almas como las de Juliana y Carmenza deciden quebrantar definitivamente ese muro de la vergüenza, no hay resentimiento que pueda interponerse si el amor está por encima de todos los miedos y la aceptación se convierte en la única salida para renacer en el viaje hacia la eternidad. Entre muchos ámbitos conmovedores de la obra hay uno que, sin duda, define una maravillosa conexión con cualquiera de nosotros: nunca es tarde para revelar nuestros miedos más profundos. Porque si hay algo evidente entre ellas dos; más allá de su relación familiar, es la estrecha coincidencia con sus temores. Y es debido a este reconocimiento que en el corazón de los lectores podrá germinar una perspectiva eficaz con relación a la historia de las dictaduras y aquellos que la vivieron, y cómo su alcance todavía puede producir profundas heridas en la gente de nuestro tiempo.

En consecuencia, si bien está segmentada como una novela juvenil, queda demostrado que El ruido del mar al anochecer es una historia abierta para todo público. Sus paisajes, a partir del flagelo de la migración tanto política como familiar, pueden producir infinitas sensaciones inmersas en la reconciliación y en el deseo por liberar el alma a través del perdón al aire y al mar, y así, cuando el destino de cada uno marche a la inmortalidad, prevalezca la verdadera paz, sin heridas que perjudiquen nuestro legado en la tierra.

Clara Lucía Pérez Arroyave
Clara Lucía Pérez Arroyave

“Desarraigo, migración y desplazamiento en la LIJ”.


Irene Vasco y Clara Lucía Pérez, autoras y promotoras de lectura en territorios diversos, conversan sobre sus más recientes libros, El último vuelo de Hortensia y El ruido del mar al anochecer, donde exploran los problemas del desarraigo y la migración conflictiva en los jóvenes. Modera Carlos Sánchez Lozano.


Día: viernes 22 de abril de 2022
Hora: 5:00 p. m. a 5:45 p. m.
Lugar: Gran Salón Ecopetrol Sala FILBo E
Pabellón 22 al 23
Corferias (Cra. 37 No. 24-67)

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