Quantcast
Channel: Libros y Letras
Viewing all articles
Browse latest Browse all 14559

Los monstruos de la obsesión

0
0


Benjamín Labatut nos revela en Un verdor terrible el lado oscuro que llevó a los grandes descubrimientos de la ciencia en el siglo pasado.


Por: Pablo Concha*

Cuando se está leyendo un libro, por lo general se sabe de qué trata y a cuál género pertenece. Incluso si el lector no quiere conocer mucho sobre la historia para evitar que le arruinen las sorpresas (en el caso de tratarse de la obra de un autor muy admirado) y omite la información de las solapas del libro o de la contratapa (el equivalente en literatura de los trailers del cine en donde muestran escenas del final), por lo general tiene alguna idea, por vaga que sea, de lo que está a punto de leer. 

Con el libro Un verdor terrible de Benjamín Labatut esto no sucede. Incluso si se ha leído la información disponible en la página de la editorial Anagrama (Grupo Penta en Colombia), una vez que se recorren las primeras páginas se olvida todo y se entra en un territorio desconocido en el cual no existe nada que pueda orientarnos: “Una ola de suicidios arrasó Alemania en los meses finales de la guerra. Solo en abril de 1945, tres mil ochocientas personas se mataron en Berlin”. Se reconoce de lo que está hablando el autor, pero al mismo tiempo es tan extraño lo que está narrando, tan perturbador, que es inevitable preguntarse ¿qué es esto? ¿Es ficción, una parte de la historia que desconocíamos, un ensayo especulativo o los desvaríos de un demente? ¿Qué es Un verdor terrible? Es difícil encontrar otra obra con la cual se pueda comparar o una categoría en donde encajarla, y aun cuando los “personajes” son ilustres y reconocibles, el libro está narrado como ficción, por momentos acercándose a simas insondables que amenazan la cordura como lo que suele sucederles a los personajes en las historias de Lovecraft que buscan el conocimiento oculto. Si todo esto es parte de la historia, si es verídico, ¿cómo pudo Labatut conocer lo que describe? ¿Es él mismo una especie de conciencia sobrenatural que se adentró en la mente y en los más oscuros miedos de los genios más grandes del siglo XX? Hay un hilo conductor que une los diferentes capítulos o secciones (muchos críticos españoles han llegado a afirmar que se trata de cuentos, algo que nunca cruzó la mente de este servidor mientras leía absorto): los descubrimientos más importantes de la ciencia en el siglo XX y la misteriosa forma –mística en muchos casos– en que se llegó a ellos.


 el libro está narrado como ficción, por momentos acercándose a simas insondables que amenazan la cordura como lo que suele sucederles a los personajes en las historias de Lovecraft que buscan el conocimiento oculto. 


Un verdor terrible empieza con Hermann Göring, el líder nazi responsable de incontables crímenes de guerra en el momento de los juicios de Nuremberg cuando es condenado a morir en la horca y decide suicidarse ingiriendo una ampolla de cianuro que tenía escondida. Labatut explica cómo los miembros del Partido Nacionalsocialista recibieron cápsulas similares al final del último concierto de la filarmónica de Berlín el 12 de abril de 1945, antes de la caída de la ciudad. El autor pasa a explicar, dando datos cada vez más fascinantes, el verdadero origen del cianuro y cómo se deriva del primer pigmento sintético moderno: el azul de Prusia. “Si el arsénico es un asesino paciente, que se esconde en los tejidos más profundos de tu cuerpo y se acumula allí durante años, el cianuro te roba el aliento”. Luego la narración se centra en la figura de Karl Schwarzschild, físico, matemático y astrónomo alemán de origen judío y teniente del ejército que antes de morir le envió una carta a Albert Einstein en la que le daba la primera solución exacta a las ecuaciones de la teoría de la relatividad general, publicada un mes antes. Schwarzschild fue de los primeros en ofrecerse como voluntario cuando estalló la Primera Guerra Mundial y su descubrimiento, en el que trabajó en medio del caos de la guerra (y que Labatut describe de manera absorbente), se llamó luego de su muerte La singularidad de Schwarzschild y pasaron décadas hasta que la comunidad científica aceptó sus ideas, que terminaron prediciendo los agujeros negros. Schwarzschild parecía poseído por la idea de su singularidad, por lo que implicaba acerca del universo: “No lo sé nombrar ni definir, pero posee una fuerza incontenible y oscurece todos mis pensamientos. Es un vacío sin forma ni dimensiones, una sombra que no puedo ver, pero que siento con toda mi alma”.

El libro pasa entonces al matemático japonés Shinichi Mochizuki, quien en 2012 desarrolló una teoría que no se parecía a nada que se hubiera conocido antes, todo esto, al parecer, luego de haber sucumbido a la maldición de Alexander Grothendieck, uno de los matemáticos más importantes del siglo XX quien, en lo más alto de su carrera, cuando buscaba la unificación de esta ciencia, y luego de ver la destrucción de la guerra e influenciado por el movimiento del 68, abandonó a su familia, repudió a sus colegas y huyó del resto del mundo para llevar una vida de ermitaño. Grothendieck temía lo que sus descubrimientos podían llegar a causar en el mundo y decía que no eran los políticos los que acabarían con el planeta, sino los científicos como él, que “caminaban como sonámbulos hacia el Apocalipsis”. Pensaba: “¿Qué nuevos horrores nacerían de una comprensión total como la que él buscaba?”. De ahí Labatut se centra en las figuras de Erwin Schrödinger y Werner Karl Heisenberg, y en su lucha y rivalidad por probar una teoría que lograra explicar la mecánica cuántica.

Hay fragmentos del libro que son claramente ficción; sin embargo, al ser narrados con la naturalidad que emplea Labatut y viniendo precedidos de datos verídicos y protagonizados por personas reales, su fuerza no decae en ningún momento, sino que aumenta. Por ejemplo: Schrödinger sufría de tuberculosis y cuando la enfermedad resurgía, debía irse a las montañas, a los Alpes suizos de Arosa, donde el aire era más puro para curarse. Todo lo relativo a la última estancia de Schrödinger en la villa Herwig, su obsesión sexual con la joven hija del doctor Otto Herwig y sus pesadillas con la diosa Kali, poderosos como son, nunca sucedieron de esa manera y son producto de la imaginación del escritor. Todos estos científicos, las grandes mentes de nuestro tiempo, ganadores de premios Nobel, estuvieron al borde del colapso, cerca de perder la razón al tratar de comprender lo incognoscible, sufriendo privaciones, dolor y penalidades, siempre con el terror flotando sobre ellos como una entidad maligna, temiendo que esos descubrimientos pudieran causar luego la muerte de muchos seres humanos y posiblemente una destrucción inimaginable.


Hay fragmentos del libro que son claramente ficción; sin embargo, al ser narrados con la naturalidad que emplea Labatut y viniendo precedidos de datos verídicos y protagonizados por personas reales, su fuerza no decae en ningún momento, sino que aumenta.  


Benjamín Labatut (Rotterdam, 1980) ha publicado el libro de cuentos La Antártica empieza aquí (UNAM/Alfaguara, 2010) y Después de la luz (Hueders, 2016), obra también inclasificable y compuesta por una serie de notas que “no relata una historia, sino que trata de transmitir una experiencia al centro de la cual está el vacío”. Un verdor terrible fue finalista del premio Man Booker y del National Book Award en la categoría de mejor libro traducido al inglés en 2021 y se encuentra disponible en las principales librerías del país.


 


*PABLO CONCHA.

Escritor colombiano. Autor de los libros de cuentos Otra Luz y La piel de las pesadillas. Periodista y colaborador literario de Libros & Letras, entre otros medios culturales. 
Sígalo en 
Twitter: @Scarypablo
Instagram: @Scarypablo

Viewing all articles
Browse latest Browse all 14559