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Entrevista, Fernando Toledo*

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Fernando Toledo* 


Casi siempre me encerraba en la biblioteca de casa a leer en vez de hacer tareas 

Por: Jorge Consuegra (Libros y Letras

Su mundo siempre fue el de la cultura. Vivió con ella, por ella y para ella. Le dedicó buena parte de su vida a estudiar y a analizar el mundo de la música de la que siempre escribió hermosos pasajes explicativos sobre los grandes compositores del mundo. Y aún, dedicándole tiempo a la música, sacaba tiempo para escribir sus columnas de opinión sobre historia, literatura y toda manifestación cultural que se le atravesara en el camino. 

Y aunque no se crea, se inició leyendo historietas para, poco a poco, irse metiendo en el mundo de las letras, escribiendo cuentos, muchos cuentos y una novela que lo dejó entre los escritores más vendidos del momento. 

- ¿Desde siempre ha vivido en el mundo rodeado de intelecto? 
- Si, desde niño viví en medio de un respeto integral por el conocimiento. No obstante yo diría que lo determinante fue nacer en un contexto donde la sensibilidad era capital y por lo tanto la belleza, a partir de la naturaleza y del paisaje, se consideraba un cimiento de la felicidad. 

- ¿Cómo era su cotidianidad en su infancia y adolescencia? 
- Estuvo marcada por la disciplina escolar y familiar sin llegar a exageraciones. Mi padre consideraba vital que leyera aunque fueran “comics”, por lo tanto estaban permitidos. Casi siempre me encerraba en la biblioteca de casa a leer en vez de hacer tareas. El paseo de fin de semana, en busca de paisajes, era fundamental; nos llevaban a menudo a cine y al teatro cuando había comedia, drama, ópera o zarzuela. En la adolescencia iba a los conciertos de la sinfónica y no recuerdo jamás haberme dormido sin escuchar música, a volumen considerable en la “radiola” de mi padre, un melómano consuetudinario. 

- ¿Siempre estuvo rodeado de libros, plástica y música? 
- Más de música y de literatura que de plástica aunque los museos eran básicos en las salidas sabatinas o en los viajes. Mi padre había sido pianista aficionado y la música era central en su vida. Lo propio ocurría con la literatura y con la historia por lo tanto su biblioteca era muy nutrida y poco común. 

- ¿Qué carrera estudió y por qué no la ejerció? 
- Me gradué en comunicaciones y publicidad en Madrid y por supuesto que ejercí durante muchos años, ahora bien, dejé la publicidad porque había llegado a un techo profesional y porque dejó de ser una respuesta para mis inquietudes. Me interesó mucho más la radio, la edición de revistas, escribir libros y, en una palabra, otras formas de comunicación que consideré más libres y menos comprometidas. 

- ¿Qué le fascina más: el mundo de la música o el de los libros? 
- La música y los libros pertenecen al mismo mundo que es el que en realidad me hechiza: el de la expresión humana, el de la creación. 

- ¿Escribir columnas de opinión también entra en su mundo de pasiones? 
- Por supuesto y sobre todo en un entorno como este donde la crítica parece estar excluida de lo mediático a pesar de su importancia. Colombia es el único país que conozco donde prácticamente no hay crítica teatral, musical, plástica o literaria. Se olvida que la crítica tiene una insoslayable función orientadora y formadora. Quizás por eso somos tan generosos con el aplauso que muy a menudo no es pertinente. 

- ¿Le gusta escribir más cuentos, columnas o novelas? 
- Me cuesta entender el mundo sin escribir: cuando escribo una columna, columnas; cuando escribo una novela, novelas. Tengo la sensación, en cambio, de ser un cuentista flojo. 

- ¿Qué novela lo graduó de escritor? 
- Liturgia de difuntos que, como toda novela, fue el intento de hallar una respuesta a la sencilla pregunta: ¿De dónde vengo? Tiene que ver con la expulsión de los judíos sefarditas o sefaradíes de España a finales del siglo XV y con el largo camino que hubieron de seguir para llegar a América. 

- ¿Tiene en salmuera otra novela para publicar? 
Tengo listo, pendiente de una ultima revisión, un libro con tres relatos cortos de 60 paginas o por ahí cada uno de ellos. Pero como le dije me considero un cuentista flojo y quiero ser muy cuidadoso en esa última revisión. Sin embargo, uno de mis propósitos de año nuevo es acabar La cabeza de Ananías y otros relatos a contrarreloj en este 2014. 

- ¿Cómo ha sido su experiencia en la HJUT? 
- Maravillosa. Tener como compañeros de trabajo a Bach, a Beethoven, a Verdi y a Mozart, entre otros, resulta una exquisitez, un sueño… 

- ¿Ha sido difícil seguir los pasos de Bernardo Hoyos
- Bernardo es irremplazable como ser humano y como hombre de cultura integral, pero seguir sus pasos ha sido mucho más sencillo de lo que parecía de antemano, entre otras razones por que la emisora dispone de un equipo humano de primera categoría. Por otra parte, la HJUT está muy bien estructurada y tiene una programación sólida y coherente con una ubicación de cara al oyente. 

- ¿Qué planes de programación tiene para el 2014? 
- Sobre todo mantener una programación que goza de grandes preferencias entre los numerosos oyentes de una emisora que se define como “de naturaleza culta”. Si en el ultimo semestre se han realizado algunos ajustes, con el fin de brindarles a los oyentes una cierta “cadencia” natural en el ritmo de la programación, en este año continuaremos enfatizando en dicha política con el fin de que aquellos que nos encienden desde temprano, como suele ocurrir, nos acompañen todo el día sin que se encuentren con grandes sobresaltos musicales. 

- ¿Cree que Colombia está "despertando" culturalmente con tanta programación que se está viviendo? 
- No tengo dudas. La proliferación de festivales como los de teatro, danza, música –Cartagena y bienal del Teatro Mayor-, el creciente interés por la lírica, los certámenes cinematográficos, la vitalidad de las orquestas, las salas de concierto, los grupos escénicos, la oferta de música de cámara, las ferias del libro y otras muchas actividades son ya una realidad incuestionable y que no sólo atrae un público en crecimiento sino patrocinios que expresan el compromiso empresarial con el país. El Ministerio y las secretarias de cultura han sido capitales. En el campo de la plástica ocurre otro tanto, y el desierto cultural que éramos hace tres o cuatro décadas se convirtió en un jardín cada vez más frondoso. 

- ¿Qué está leyendo actualmente? 
- Una novela de Almudena Grandes, El corazón helado, que se relaciona con la post guerra civil española, un tema que me apasiona, y una soberbia biografía de Isabel la católica: Isabel I. Reina, que le mereció a Luis Suárez su autor el Premio Nacional de Historia por su profundidad y amenidad. Creo que en gran medida la lengua es la patria por lo tanto en las lecturas suelo ser un empecinado hispanista… 

( * ) Esta entrevista fue realizada treinta días antes de su fallecimiento y publicada en El Espectador.

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