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¿Qué es, en realidad, un libro electrónico?

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Por: Ernesto Priani Saisó e Isabel Galina Russell / Tomado de El Porta (L) Voz

Dos destacados “humanistas digitales” emprenden la nada sencilla empresa de comprender qué está en juego con la irrupción de este nuevo avatar de la cultura escrita.

Los cambios en las cosas que ocupamos cotidianamente pasan inadvertidos la mayor parte de las veces porque, en el fondo, no logramos apreciar las pequeñas diferencias que constituyen, a la larga, grandes transformaciones. Pasa, en cierta forma, como cuando uno frecuenta a una persona con cierta regularidad. Difícilmente cada día es uno capaz de apreciar las diferencias. Es sólo cuando pasa un tiempo sin verla que, de golpe, podemos ver cómo ha cambiado.

En nuestros días, el libro, un muy, muy antiguo amigo nuestro, ha comenzado un lento y progresivo cambio. A la hora de escribir estas líneas sobre el teclado de una computadora personal, están por cumplirse 70 años de que un estudioso de Tomás de Aquino se propusiera procesar textos para obtener las concordancias de toda la obra del santo; 43 años desde que, dentro del Proyecto Gutenberg, se comienzan a transcribir por primera vez textos literarios a una computadora con la intención de archivarlos y compartirlos; 30 de la llegada de la computadora personal; 10 del Librié de Sony, primer sistema en utilizar tinta electrónica, y 7 de la comercialización de Kindle, que es el punto de inflexión a partir del cual los libros electrónicos comienzan a comercializarse con éxito.

En menos de lo que dura una vida humana, ese amigo nuestro que es el libro se ha transformado radicalmente sin apenas darnos cuenta. Lo más inquietante es que continúa haciéndolo de una forma que hay que calificar como vertiginosa. En menos de una década, algunos han pasado de guardar libros sobre una estantería y agobiarse por la falta de espacio a respaldar archivos y agobiarse por la insuficiencia de memoria, y otros problemas relativos al manejo de los ePubs.

Quizá por nuestra cercanía con el libro —y porque siempre es difícil aceptar que los amigos ya no son los mismos— tendemos a ver la aparición del libro electrónico como un cambio de soporte. A fin de cuentas, el texto ha viajado, con el paso de los siglos, de las tablillas al papiro, al manuscrito, al libro, “siendo el mismo”. Pero se olvida que cada uno de esos “pequeños” saltos del texto de un soporte a otro ha significado todas las veces una revolución en la producción, circulación y comercialización de las obras escritas y, en consecuencia, del conocimiento y del saber. Parece sólo una migración, pero inequívocamente es una metamorfosis.

Alrededor del libro electrónico están pasando, en realidad, muchas cosas. Hay una discusión abierta, amplia y compleja, acerca del manejo de los derechos de autor, como sobre quién es, en realidad, el propietario del libro una vez que ha sido comprado, puesto que algunos servicios pueden borrar lo adquirido del sistema de nuestros dispositivos de lectura. La venta de ebooks ha mostrado no dar pleno poder al consumidor sobre lo que compra, sino a quien lo distribuye. Hay también una polémica sobre el tipo de impuestos que hay que aplicar o no a estos libros electrónicos, que algunos consideran más bien software. La figura del autor, del editor, del formador, está comenzando a cambiar, poco, porque siguen pareciendo los mismos, y sin embargo ya no son iguales. Y hay, claro y por supuesto, un debate sobre qué es el libro electrónico y en qué medida podrá o no transformar una tradición editorial de más de 500 años.

Con estos artículos nos hemos propuesto entrar a varias de estas discusiones. Si bien damos algunas pistas sobre cómo está formado un archivo ePub, que es el formato más popular, no buscamos hacer una introducción a los aspectos más técnicos de la elaboración de libros electrónicos. Nuestro interés en realidad es conceptual. Queremos saber qué está pasando con el libro en un sentido amplio. Qué son las cosas que han cambiado; cómo, a partir de qué principios o antecedentes históricos, se han ido modificando; cómo se perfilan hacia el futuro. Qué discusiones están abiertas, hacia dónde apuntan.

Sabemos que escribimos sobre un fenómeno que cada día trae novedades en casi todos sus aspectos —técnicos, sociales— y que, por lo mismo, corremos el riesgo de que algo de lo dicho aquí ya no sea así, en apenas unos cuantos meses. Creemos, sin embargo, que un alto en el camino para contemplar el horizonte siempre es oportuno y conveniente. ¿Qué tanto alcanzamos a ver de la ruta que estamos siguiendo? ¿Qué tanto estamos seguros de que ése es el camino correcto? ¿Cuántos extravíos podemos todavía evitar? No hay que olvidar que, ya sea como creadores, productores o consumidores de libros, lo que está ocurriendo nos concierne y, en esa medida, somos agentes del cambio.

Estos textos están escritos precisamente para eso: para ofrecer un panorama de lo que está ocurriendo en el ámbito del libro electrónico. Nuestro propósito es partir de una breve discusión sobre cómo definir el libro en estos tiempos de transformación, y cómo definir lo que es un libro electrónico. Pensamos que es necesario reparar en algo en apariencia tan obvio y tan simple como definir el libro, porque en realidad no lo es de ningún modo. En el fondo, no está cambiando sólo el objeto que solíamos tener entre las manos, sino la idea que teníamos de él. Y esta modificación conceptual es tan radical e importante como la otra, pues implica ampliar posibilidades y sentidos alrededor de lo que llamamos libros.

No es posible avanzar si no hacemos algo de historia. De modo que recorremos la compleja historia del libro electrónico. Es fundamental tener presente todo lo que ha tenido que pasar para llegar a ese momento en que el libro dio un salto que parece definitivo al formato electrónico. Sobre todo, qué cosas tuvieron que concurrir alrededor de 2007 para que el libro electrónico comenzara a ser un producto popular. En mucho, la historia permite identificar elementos puntuales que están en la base de todo lo que está ocurriendo en nuestros días con el libro. Desde el deseo de procesarlo a la decisión de digitalizarlo. De los intentos por hacer el libro electrónico en sistemas propietarios y el triunfo relativo de los formatos abiertos. El paso decisivo de usar, para leer, máquinas hechas para contar.

Pero el interés principal de estos artículos se encuentra, en realidad, en qué cosas están pasando alrededor del libro electrónico, qué modelos de producción, creación y distribución ha cuestionado, qué novedades ha introducido en el mundo editorial, cómo se ha reaccionado a éstas. Cuáles, pues, son las aguas en las que el libro electrónico está realmente navegando en este momento.

Hemos divido las principales cuestiones que se plantean en torno al libro electrónico en cuatro grandes ámbitos: los derechos de autor, los modelos de distribución y comercialización, las nuevas formas de producción de libros y la transformación de los agentes, particularmente el autor y el editor. En ellas procuramos dar un panorama de los problemas y las controversias que están emergiendo en cada uno de estos campos. Al mismo tiempo, damos cuenta ahí de las novedades que han ido apareciendo, desde los servicios para la lectura de libros electrónicos a los sistemas de edición de la fanfiction, que están marcando la discusión sobre el libro electrónico. Puesto que la visión es panorámica, no nos detenemos en ellos más que lo suficiente para mostrar lo que son, qué aspecto de la lectura, la producción o la comercialización del libro están modificando, y qué tipo de problemas o cuestiones están haciendo aparecer.

La serie de artículos cierra con una reflexión prospectiva. ¿Cómo será el libro en el futuro? Hacemos frente ahí a las especulaciones y las ideas que hoy circulan sobre cuál será el devenir del libro. Damos cobijo tanto a las ideas más exageradas, que lo terminan fundiendo, casi, con los videojuegos, como a las más prudentes, que ven en el futuro una transformación cultural, pero no un abandono de la palabra escrita. Nos detenemos, ahí también, en algunas proyecciones sobre el momento en que el libro electrónico sustituirá al de papel. Entrados en el terreno de la especulación, jugamos con algunas de las opciones que el texto digital y el libro electrónico permiten y revelan: datos sobre hábitos de lectura y de lectores, y la forma en que podrán determinar el futuro de la escritura.

De muchas formas estos textos se proponen mostrar el asombro ante todo lo que está pasando alrededor del libro electrónico. Se proponen ser, al mismo tiempo, un retrato de una revolución, y de las dudas y suspicacias que ésta genera todavía.

Continúa leyendo en http://bit.ly/1N1yBZK

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