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'Vivimos en la cultura egoísta del número uno': Miriam Subirana

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Por: Marcela Han / Tomado del Diario El Tiempo / Colombia.
Coach' española plantea en su nuevo libro la necesidad de abandonar el individualismo.

Somos adictos a sentirnos como víctimas, a no estar en donde estamos, y a pensar solo en lo que nos beneficia a nosotros. Para la escritora, coach y colaboradora de El País Semanal Miriam Subirana, es tan posible como deseable cambiar esta mirada a través del coaching apreciativo. Si bien la directora del Instituto Ideia (Instituto Diálogos e Indagación Apreciativa) no cree en fórmulas mágicas, la clave está en ‘florecer juntos’ (título de su último libro) y en empezar a pensar que todos podemos ser número uno.

-¿Por qué no somos felices?

-Porque en vez de conectar con nuestro poder personal conectamos con aquello que nos hace sentir víctimas: del sistema, de la opinión de los demás, de nuestros miedos. Nos ponemos en esa posición en vez de conectar con nuestro poder personal y con nuestro centro vital. Tenemos adicción y dependencia a ser víctimas. Y desde ahí es muy difícil cambiar, si siempre dependemos de que cambien los demás para estar bien.

-¿Cómo ver la vida desde otra perspectiva?

-Entendiendo la palabra poder como la fuerza de vida personal. Desde ella no permites que las circunstancias te dominen, sino que danzas con ellas, no luchas en contra, sino que las transformas. Solo transformas desde la aceptación. A lo que te resistes, persiste. Solo cuando lo aceptas, conectas con tu poder curativo y te transformas.

-¿Pensar positivo no es negar la realidad?

-No se trata solo de pensar positivo, sino de tener conversaciones que generen un estado diferente al que estábamos antes de empezar la conversación. Se trata de colocarte en un estado emocional fuerte. Si consigo dejar la dificultad a un lado y colocarme en mi eje tendré recursos internos. No es negar la dificultad, es no ser víctima de la dificultad.

-¿Cómo se puede volver a uno mismo en una sociedad que valora más a quien está conectado con lo externo?

-Bueno, primero es una decisión personal. Segundo, es ejercitar la voluntad. Yo decido cuándo conecto el celular y cuándo lo desconecto. El celular no manda en mi vida, es un instrumento para conectarme con el mundo pero no soy esclava ni víctima del celular. Eso es lo que hemos de recordar. Ahora estoy aquí, estoy respirando, estoy contigo. Eso es estar aquí y ahora. Cuando valoras al otro, puedes estar con él. Ahora estás con el otro sin estar con él, porque estás con tus aparatos y redes sociales, pero no estás realmente con el otro.

Sentimos que no tenemos tiempo para nada y debemos concentrarnos en mil cosas al tiempo. -¿Cómo desarrollar la capacidad de concentración?

-Ejercitando la voluntad de parar y respirar. Vas a una velocidad que te desconecta del ritmo vital, biológico, natural. Y entonces nos enfermamos, nos dan ataques del corazón, estrés, aparece la úlcera. Y estoy aquí y respiro, y luego voy a responder el correo electrónico, voy a conectarme. Decimos que no tenemos tiempo de meditar, de respirar conscientemente. Sí lo tenemos. Es proponérselo.

Suena a budismo…

Ha venido a Occidente la moda a través del budismo, pero la meditación no es solo una opción budista, también es cristiana, y la cuestión es ir a los principios éticos que hacen que te abras a lo trascendente, que no solo estés centrado en: yo me voy a relajar, yo quiero estar bien, yo, yo, yo... eso, es individualismo, y ‘florecer juntos’ es precisamente ese puente hacia el nosotros. Hacia cómo influyes a tu entorno y cómo este influye en ti y cómo podemos hacerlo de manera que florezcamos. Es decir, que emerja lo mejor de nosotros.

-¿Al final no se trata solo de utilizar esto para que la gente sea más productiva?

-Yo critico ese movimiento del mindfulness para que la gente sea más productiva en un espacio tóxico. Se nos valora no por lo que somos sino por lo que producimos. Es triste. Las personas dejan de creer en ellas.

¿Por qué un ‘coach’ apreciativo y no un psicólogo?

Mediante el coaching apreciativo colocamos a la persona en un espacio vital de fortaleza personal y de creer en sus sueños. Cuando uno ya no tiene sueños no puede mover su vida. Los realistas no cambian el mundo, son los utópicos los que cambian el mundo. El coaching apreciativo te lleva a conectar con tus sueños y hace que florezca la semilla que hay en ti.

Esto para llegar a donde surgió la idea del libro…

Uno de los factores es la importancia de acompañar a las personas. Acoger su sufrimiento y acompañarla a trascenderlo. También se trata de un intento por salir del individualismo. Vivimos en la cultura de liderazgo egoísta, la cultura de quién es número uno. Si eres Miss Mundo, entonces claro, las otras son una birria. Los demás se sienten fracasados. Pero juntos hemos de florecer, todos hemos de ser número uno. No es siempre hacer cosas con los demás, sino tener en cuenta que las decisiones que tomes sean beneficiosas no solo para ti sino para el mundo.

-¿Qué podemos hacer en nuestro día a día?


-Plantearse preguntas que lleven a tener pensamientos inspiradores, que no les anclen en la negatividad y reiteren el problema. ¿Cuál es el mayor problema aquí? ¿Por qué tuve que nacer en esta familia tan problemática? ¿Por qué tenemos todavía estos problemas? Ese tipo de preguntas nos anclan en el pasado. En vez de eso podríamos preguntar: ¿Qué posibilidades tenemos en las que todavía no hemos pensado? ¿Cuál es el menor cambio que puede provocar el mayor impacto? ¿Qué solución nos beneficiará? ¿Qué puedo aprender aquí? ¿Qué me mueve en la vida?





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